jueves, 14 de septiembre de 2017

Educar en casa

Hoy vamos a hablar de la descentralización en el sistema educativo. ¿Es eso bueno?, ¿en qué consiste?

Pues bien, la descentralización educativa sería, a grandes rasgos, darle el poder de decidir a los centros, tanto a nivel curricular como evaluador. Es decir, que cada centro educativo pudiera educar como mejor considerase que se puede llevar a cabo la enseñanza.

A mi modo de ver esto podría ser una gran ventaja, ya que cada centro, dependiendo que grupos sociales tenga como alumnos, podría adaptarse a ellos y ofrecerles una educación más adecuada a ellos y, por ende, más efectiva. Por otro lado, no creo que la descentralización deba ser total, ya que entiendo que todos los centros deberían seguir unas pautas comunes, aunque fueran flexibles, en las que se incluyeran unos objetivos mínimos de conocimientos y competencias.

A raíz de esto vemos este vídeo sobre una familia que decide educar a sus hijos en casa. Esto en España no está contemplado y por ello han debido matricularse en un instituto a distancia en EEUU.



Pienso que la educación en casa podría ser una opción viable para ciertas familias, pero ni mucho menos para todas, ya que partimos de que el educador va a ser un padre y dicho progenitor deberá tener los conocimientos y formación suficientes para poder educar y guiar a su hijo en esta etapa en todas las materias. Si se da ese caso, no veo ningún impedimento a este tipo de educación totalmente descentralizada. Como digo, en España esta educación no lleva a la obtención de ningún título, por ello si se quisiera incluir en el sistema español como opción se debería dar la opción de presentarse a exámenes libres que midieran los conocimientos en las distintas materias al nivel de las educaciones regladas.

El gran problema que le veo a esta variante educativa se encuentra a nivel social. Creo que esos niños, recluidos en sus casas y sin interacción con otros compañeros de clase, no van a desarrollar ciertas capacidades que les brinda la escuela como medio social. Ni siquiera supliendo eso con actividades extraescolares o con equipos deportivos, esas interacciones se encuentran en otros contextos y, según veo yo, serían insuficientes en ciertos aspectos.

Por todo ello diré que no estoy ni a favor ni en contra. Educar en casa tiene muchas ventajas, como poder marcar un ritmo mayor, crear hábitos de estudio por el mero hecho de querer aprender y no por querer aprobar un examen y otras muchas, pero también tiene sus inconvenientes, como la pérdida de ciertas interacciones sociales importantes en el futuro del alumno.

¿A vosotros que os parece?

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