Hoy vamos a hablar de la descentralización en el sistema
educativo. ¿Es eso bueno?, ¿en qué consiste?
Pues bien, la descentralización educativa sería, a grandes
rasgos, darle el poder de decidir a los centros, tanto a nivel curricular como
evaluador. Es decir, que cada centro educativo pudiera educar como mejor
considerase que se puede llevar a cabo la enseñanza.
A mi modo de ver esto podría ser una gran ventaja, ya que
cada centro, dependiendo que grupos sociales tenga como alumnos, podría
adaptarse a ellos y ofrecerles una educación más adecuada a ellos y, por ende,
más efectiva. Por otro lado, no creo que la descentralización deba ser total,
ya que entiendo que todos los centros deberían seguir unas pautas comunes,
aunque fueran flexibles, en las que se incluyeran unos objetivos mínimos de
conocimientos y competencias.
A raíz de esto vemos este vídeo sobre una familia que decide
educar a sus hijos en casa. Esto en España no está contemplado y por ello han
debido matricularse en un instituto a distancia en EEUU.
Pienso que la educación en casa podría ser una opción viable
para ciertas familias, pero ni mucho menos para todas, ya que partimos de que
el educador va a ser un padre y dicho progenitor deberá tener los conocimientos
y formación suficientes para poder educar y guiar a su hijo en esta etapa en
todas las materias. Si se da ese caso, no veo ningún impedimento a este tipo de
educación totalmente descentralizada. Como digo, en España esta educación no
lleva a la obtención de ningún título, por ello si se quisiera incluir en el
sistema español como opción se debería dar la opción de presentarse a exámenes
libres que midieran los conocimientos en las distintas materias al nivel de las
educaciones regladas.
El gran problema que le veo a esta variante educativa se
encuentra a nivel social. Creo que esos niños, recluidos en sus casas y sin
interacción con otros compañeros de clase, no van a desarrollar ciertas
capacidades que les brinda la escuela como medio social. Ni siquiera supliendo
eso con actividades extraescolares o con equipos deportivos, esas interacciones
se encuentran en otros contextos y, según veo yo, serían insuficientes en
ciertos aspectos.
Por todo ello diré que no estoy ni a favor ni en contra.
Educar en casa tiene muchas ventajas, como poder marcar un ritmo mayor, crear
hábitos de estudio por el mero hecho de querer aprender y no por querer aprobar
un examen y otras muchas, pero también tiene sus inconvenientes, como la
pérdida de ciertas interacciones sociales importantes en el futuro del alumno.
¿A vosotros que os parece?
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