En la entrada de hoy voy a contaros, después de haber visto el vídeo Una clase dividida, en el que una maestra decide experimentar con sus alumnos y dar privilegios a todos aquellos que tienen los ojos azules, situándoles muy por encima de aquellos con ojos marrones (aunque luego da la vuelta a la tortilla, pero eso os lo dejo para que veáis el documental). La rápida reacción de una clase de niños que siempre se habían llevado bien nos muestra como los prejuicios pueden llevar a situaciones muy peliagudas. Todo esto lo comparan con el racismo que se experimentaba en la época.
Esto nos da una idea del poder del maestro, de como para él es muy sencillo inculcar en sus alumnos nuevas ideas y que luego estos niños prejuzguen y discriminen a otros que consideran inferiores o superiores en función de los ideales que se les han enseñado.
Toda esta capacidad de influencia del maestro o el profesor hacia el alumnado muchas veces se subestima. Creo que los docentes tenemos un poder enorme y debemos ser muy conscientes de que ejercemos una influencia muy grande en nuestros alumnos, tanto para bien como para mal, así que debemos tener un especial cuidado en nuestros comentarios, así como utilizar este poder a favor de los alumnos guiándoles hacia un buen futuro sin prejuicios ni "malos" ideales.
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